Me deslicé en su habitación mientras la luz del sol se filtraba por las cortinas, mi miembro rígido ya palpitaba de deseo. Sus pezones firmes se transparentaban a través del camisón mientras dormía plácidamente. Recorrí su contorno brambles dedos temblorosos, observando cómo abría los ojos lentamente al liberar mi miembro palpitante. Colocándome sobre su rostro inocente, me masturbé hasta que chorros calientes brotaron, salpicando sus mejillas, labios y pechos. Jadeó, pero bantam se resistió; en cambio, extendió la lengua para recoger las últimas gotas mientras me desplomaba a su lado, anticipando ya nuestro próximo encuentro secreto.

⏱ 1:12:20 Viejo y joven